Candy algo más que una telefonista. Feria de 1983
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| Centralita de teléfonos de San Martín del Tesorillo hasta 1988, cuando se automatizó el servicio. |
En 1983, en mi colaboración habitual en el programa de feria, decidí dedicárselo a Candida Padilla Gil, que durante muchos años fue la encargada de la central de teléfonos de nuestra localidad, tomando el relevo de sus tías Candida y María Padilla Gallardo.
Recordando, a principios del siglo pasado se contrató una línea de teléfonos a nombre de Marqueses de Marzales, posteriormente la Sociedad Industrial y Agrícola del Guadiaro, instaló un centralita, hasta 1945, donde las propiedades de la Colonia de San Martín del Tesorillo, fueron aparceladas y vendidas. Fue entonces cuando paso a titular de la Compañía Nacional de Teléfonos, Telefónica, como se le conocía, siendo nombradas telefonistas las hermanas Padilla Gardallo, en los 70 y hasta el 88 su última responsable fue la entrañable y querida Candy. Por cierto el telefonista que dio el relevo a las hermanas Padilla, fue mi padre Francisco Quirós Cuenca, Pacurro el municipal.
Aunque no firmé el escrito todo el mundo supo que era obra mía, lo titulé
CANDY ALGO MAS QUE UNA TELEFONISTA
Si cualquier forastero, no visitante asiduo de nuestro Pueblo entra en la Central de Teléfonos y viera a una guapa señorita con unos auriculares puestos, seguro pensará una telefonista más. Pero para los que conocemos a Cándida Padilla sabemos que no es así.
Y como título éste artículo es algo más, me atrevo a decir mucho más. Porque nuestra Telefonista, es mensajera, consejera, secretaria, guía y casi esclava de su profesión, aunque parezca exagerado, y si no pensemos un poco. Una persona que trabaja de 12 a 14 horas diarias, muchas de ellas agobiada por el trabajo, que descolgamos nuestro aparato y Candy llámame a Fulanito o me pones con la Residencia (Ahora hospital) , o el doctor tal, sin preocuparnos de número alguno. Ahí está nuestra Candy, localizando bar por bar o casa por casa a ese señor.
Que llega la pobre anciana y no sabe buscar en la guía, Candy lo soluciona, y si a todo esto añadimos su simpatía y buen humor con que nos atiende , ustedes responderán, ¿ esclava? sí o no.
¡Ah! si es poco mal pagada. Por todo ello, he querido rendir un homenaje anónimo haciéndome eco de la voz del Pueblo a una persona que vive de lleno para servirnos, seguro se opondría si supiese que este pobre escrito salga publicado en el programa de Feria.
En nombre de todos los tesorilleros. ¡ Gracias Candy!
Pacurro, junio 1983


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